| |
EN EGIPTO
Si hay alegría, también hay tristeza. Si hay risa, también hay lágrimas. Si hay cura, también hay dolor. Si hay paz, también hay guerra. Si hay el bien, también existe el mal. Si existe la verdad también existe la mentira. Lo ordinario, lo común, está regido por esta regla de la dualidad y de los opuestos. |
La persona que ríe también tendrá que llorar. La persona que carcajea también se abatirá hondamente, en extremo. La persona que busca la paz también busca la guerra. La persona que hace el bien también hace el mal. El que dice la verdad también dice la mentira. Es lo ordinario, es lo común. |
La humanidad camina en esta postura y la considera natural. Aquellos que estudian a la humanidad y a sus hechos, la considerán así y la toman como premisa. No se les ocurre pensar que esto es antinatural, pues una vida con todas estas características duales no traen otra cosa que dolor, preocupación, frustración. |
Si un hombre elimina de su interior la risa, con toda razón que también eliminará su tristeza. Si elimina la carcajada, tambíen acabará con sus hondas depresiones lloriqueantes. Si elimina la paz, también acabará con la guerra. Si elimina la verdad también acabará con la mentira.
|
Eliminado estos aspectos duales, dentro del hombre, dan paso a una serenidad armoniosa. A una tranquilidad capaz de crear los versos con una eurítmia semejante a aquella que insufló la vida universal en los espacios infinitos. La serenidad viene al hombre cuando este ha eliminado de dentro de sí sus defectos sicológicos. |
Una barca ligera discurre suavemente por las aguas del Nilo. Su hinchada vela está teñida por el arrebolado cielo, la intensidad del carmín en las nubes y el dorado de las aguas del río evocan el mismo panorama de una matriz fecunda en el momento de gestar una gran civilización. La tarde es un complemento del día, un complemento maravilloso que dura poco pero que abre enormes inquietudes espirituales, inquietudes cuyos versos son apropiados para escribirse en nuevos acápites de uno de los libros sagrados que la humanidad ha ido escribiendo con perseverancia y voluntad a travez de los tiempos. Una hora más tarde todas las luces del cielo se apagan, sucede rápidamente, tal parece que alguién urgido por el descanso, o por el cansancio, ha dado un vigoroso soplido al candil que alumbraba sus faenas nocturnas. |
No todo se dispondrá a descansar con la caída de la noche, muchas criaturas vivas encuentrarán el momento propicio para darle dinamismo a la vida en el fértil valle del Nilo. Los secos desiertos que rodean este valle no son exentos de vida y en las horas cuando el sol se ha retirado para descansar, de los cubiles menos sospechados, emergen múltiples criaturas. La vida destella y cada criatura viva es una joya que emite un brillo vital y en la noche, en su respectiva dimensión, toda esa geografía de valle y desierto tiene el aspecto del cielo estrellado. |
Muchos de los pequeños seres vivientes, aquellos que la naturaleza ha dado cuerpos de exoesqueleto quitinoso, despiertan para buscar alimento, otras se aparearán, y habrán otros múltiples sucesos que no se diferenciarán de la cantidad y calidad de los hechos humanos. En su dimensión, cada una de estas criaturas, actúa como humano, piensa como humano, se comunica como humano y sus actividades no se diferencian de los humanos. |
Aves nocturnas saltan de sus nidos. Tienen por delante una noche más y extenderán sus alas sobre los enigmáticos fluídos de la oscuridad. Allá irán, sus genes determinarán la actitud que deberán tener frente a los diferentes sucesos que se les presente en las horas venideras. El cúmulo de actividades que les entrega la naturaleza para dar significado a su vida, se incrementará; nuevos hechos modificarán levemente su estructura genética, nada permanece estático en la naturaleza, todo se va transformando y los acontecimientos externos van preparando a sus criaturas para nuevos eventos, para nuevos retos. La estructura física, síquica y energética de los seres vivos se transforma permanentemente. |
Mamíferos de diferente especie, de aquellos que la naturaleza ha dado abundante vello en toda la superficie corporal, apartan de sí las mantas del letargo diurno. Abren la puerta de aquella recámara que durante las horas calurosas los mantuvo casi en completa inmovilidad; en aquellos momentos su vida era totalmente de ensueños. En esos momentos de completa actividad onírica, sus aventuras en una inmensa variabilidad de acontecimientos los llenaba de alegrías, de tristezas, de espantos, de glorias; gozaban de los mejores alimentos y de las atroces carestias, se enfrentaba cuerpo a cuerpo con pequeños y grandes rivales. ¡Ah, aquellos ensueños que traen mundos que sólo existen en el interior de uno mismo! Ya despiertos y fuera de las covachas, levantan las narices al cielo provisto de recientes nubarrones, sus delicados olfatos aspiran prodigiosamente los vapores que los vientos traen de la inmensidad y en ella encuentran mil detalles de hechos que están sucediendo en los alrrededores. Los acontecimientos originan aromas y estos aromas pueden ser traducidos en los mismos hechos que los originaron. |
Entre los hombres, cuando algunos se disponen a descansar en mullidas camas, otros prosiguen en sus labores y aún otros recién empezarán con nuevas actividades que los ocupará el resto de la noche, si no es hasta el amanecer. |
En las horas nocturnas, las actividades humanas son tan variadas como son tan variados los trabajos que existen. El esclavo labora con la prontitud que el amo le dicta, el intelectual se sume entre los rollos que lée y también entre aquellos que escribe, el espiritual se sumerge en su mundo provisto de arquetipos de paraíso. |
Entre estos últimos existe dos características, dos caminos diferentes. Un camino es aquél que lleva por el camino de esplendorosa luz y otro es aquél que lleva por una senda de perpetua oscuridad. Lamentablemente, para la humanidad, esta última senda es la más usada, en esta senda existen sublimes intensiones, se ama lo bello, se busca cultivar las mejores virtudes humanas, se habla con intención angélica sobre la fraternidad, sobre el servicio al prójimo, sobre el amor, pero lamentablemente las herramientas que se usan son aquellas que llevan hacía los infiernos. |
Sólo la sexualidad podrá llevarnos hasta la residencia de los ángeles o hacía el antro de los demonios. Una teoría religiosa, con la mejor de las lógicas, lo mismo que otra teoría atéa, con la más impresionante de las lógicas, son fabricadas por el intelecto, ambas pueden usar el mejor apoyo en las ciencias, en la Filosofía, en la mística, en el arte y estar maravillosamente sustentadas. Sólo una verdadera sexualidad le llevará al hombre a conversar, cara a cara, con los ángeles y dioses que gobiernan las jerarquias del universo. Sólo una verdadera sexualidad hará que el hombre se arrellane a los piés de los dioses del infinito y reciba de ellos toda la sabiduría. |
La magna silueta de la Gran pirámide sobresale sobre el seco suelo del desierto. Allá cerca, a ocho kilómetros, al este, el Nilo discurre por el mismo cause lo mismo que hace mil, cinco mil o diez mil años. El mar es una matríz de donde proviene la vida y necesita ser vitalizada, los ríos cumplen esta sagrada misión. El mar insemina la tierra y esta cerebriza el mar. |
En Heliópolis, a 22 kilómetros al noreste de la Gran pirámide, en el interior de una sobria construcción de piedra, ladrillo y cemento dos hombres conversan. |
—Estimado Iesus, tu progreso es óptimo. |
—Maestro, vuestras palabras son una permanente fuente de conocimiento. Me prosterno ante ellas. |
De Heliópolis, de aquella gloriosa ciudad de los antiguos tiempos, queda muy poco. El centro de radiación, que años atrás había iluminado gran parte del mundo, está en permanente decadencia. Sus miles de sacerdotes, con todos sus conocimientos y su religiosidad, han desaparecido para siempre. Las hermosas construciones de antaño han sido desgajadas piedra por piedra, los romanos han utilizado estas piedras para construir nuevos edificios. Hermosos templos con toda su majestad, se han visto convertidos en toscos castillos y en vulgares cuarteles. En el lugar donde se encontraban los sagrados altares han sido empotrado insignificantes tronos. Meses atrás uno de los más grandes obeliscos de granito rojo, luego de ser talado de su base cúbica, ha sido derribado cuidadosamente, ahora es trasladado por centenares de hombres, animales de carga y armazones de madera y metal, se supone que será colocado en una plaza de Roma. En unos cuantos años más, la rapacidad romana habrá reducido a escombros los palacios, las puertas procesionales, los obeliscos, los peristilos, las columnatas, los muros elevados que cierran los suntuosos recintos... |
—Este sagrado templo te ha entregado todos los conocimientos que necesitas para tu autorrealización. Querído discípulo, aún te falta mucho para lograrlo. |
—Si Usted lo dice, respetado Maestro, así debe ser. No cesaré día ni noche para perfeccionarme. |
El Maestro de Iesus, es un hombre alto de penetrantes ojos azules y robusto pero no gordo. Es uno de aquellos hombres que pertenecen al sagrado Colegio de Iniciados desde la infancia. Es sacerdote de la Orden de Melquísedek, una orden tan antigua como lo es el mundo y también es sacerdote de la Orden de los Misterios de La Esfìnge instaurada hace aproximadamente tres mil años. |
—Te entrego estos nuevos rollos para que los estudies. Son muy antiguos, mientras los tengas en tu poder tienes que tratarlos con extremo cuidado. Estos rollos son únicos, no tienen copia en el mundo físico. |
—Seguiré fielmente sus consejos, Maestro. Los estudiaré y los protegeré. |
—El conocimiento que saques de estos sagrados rollos no podrás copiarlos en ninguna otra cosa. Sólo serán para tus ojos y podrás transmitirlos verbalmente, no de otra manera. Todo el contenido de los rollos sólo podrán ser transmitidos de labios a oído, de instructor a discípulo. |
—Lo entiendo perfectamente, respetado maestro. Será así como será transmitido, no de otra manera.
|
—Estos rollos han sido sacados del Templo de la Esfinge. Sucedió, tiempo atrás, cuando el imperio del Nilo se hundió en la decadencia. Sucedió cuando otro poderoso imperio conquistó con sus armas de bronce al imperio que nació augurosamente a orillas del Nilo. |
Iesus escucha las palabras de su sabio mentor con total atención. Para esto tuvo que sumirse en sus interiores, sin una perfecta meditación mucho de aquellas palabras pudieron perderse en el borrascoso mar del intelecto. Ahora, dentro del discípulo, aquellas palabras, generan vivencias exactas, hechos reales con cuerpo metafórico y ambientado con la sutilidad de una extraordinaria música. |
|
|
|
El sagrado Templo, donde ambos hombres se encuentran y conversan con la sobriedad de la jerarquía, es uno de los pocos faros de luz que aún persisten, pese a todas aquellas fuerzas oscuras que se solapan trás el tiempo y trás la historia de los hombres para aniquilarla. |
Últimamente, el Templo y los ermitaños que viven en un número de escasos centenares en el entorno del templo, se han visto acosados intensamente por un hombre. Este, entre otras cosas, ha intentado acusarlos ante las autoridades romanas como corruptores de jóvenes y como conspiradores contra la monarquía romana. Este hombre, llamado Cesareo, años atrás había pertenecido a un grupo místico adorador de un júpiter castrado, no creía en los ritos usados por esa agrupación de hombres pero los practicaba por intereses personales, así pensaba tener la aprobación de la gran masa del pueblo inculto para convertirse en una especie de lider religioso. Cesareo, pasado el tiempo, decidió abandonar aquella institución para unirse a la Hermandad de la Esfinge. Aquí, en las sagradas aulas de la vieja hermandad creada para la autorrealización humana, en un princípio había sido muy respetuoso de las jerarquias y de las ceremonias rituales, un tiempo después "su ojo crítico" había detectado una falta de conocimiento de la doctrina en los hombres que dirigían aquella sagrada institución y los errores sicológicos de estas personas, según él, erán lo peor. Cesareo quizo ser el líder, no se le permitió, esto no le gustó y renunció. Cesareo al irse, salió llevándose a un grupo de ermitaños convencidos que estaban dejando un antro equivocado, con ellos formó un nuevo grupo místico. |
Las instituciones de regeneración humana no se fundan por casualidad, todas ellas devienen gracias a una augusta recurrencia. Los hombres que la integran son llevados hasta sus aulas por las mismas vias de la recurrencia. Lo bueno y lo malo sucedido tiempo atrás también se repite. |
Cesareo ahora usaba de todos los conocimientos, que había aprendido en las aulas de la Hermandad de la Esfinge, para sus propios fines. Hasta se había atrevido a modificar el centelléo de las estrellas para estos fines. Una noche cualquiera había tocado las puertas del corazón de la constelación del León, allí reside el Ángel de la Ley. Este Genio sideral lo recibió como a todo sincero suplicante y le condedió lo pedido: convertir a su organización religiosa en una poderosa institución con alcance mundial y aniquilar con sus propias manos a la odiosa Hermandad de la Esfinge. |
Muy dentro de las intenciones, mucho más adentro de lo que el raciocinio o el intelecto de los hombres puedan fraguar, se encuentraban las respuestas a estos acontecimientos. Fuerzas angélicas y fuerzas tenebrosas combaten dirimiendo sus fuerzas. Allá en las profundidades del semen está la respuesta. El semen puede crear una médula espinal luminosa, como también puede crear un tenebroso rabo. |
Iesus, sabedor del enorme peligro que significaba Cesareo, se dispuso a enfrentarle utilizando las armas de la luz. Después de una profunda meditación, y usando su cuerpo astral se llegó hasta el Templo corazón de la Constelación de la Balanza. Levantó el aldabón de la augusta puerta del Templo y la dejó caer tres veces tres contra la regia madera de cedro. Se le abrió la puerta, dos guardianes con las espadas de fuego envainadas le dieron la bienvenida. Uno de los guardianes esgrimía una vara y el otro un libro en ambas manos. Luego Iesus, llegándose hasta el Genio sideral del Templo de la Balanza, se prosternó con absoluta sumisión y le pidió que frenara toda acción negativa interpuesta contra la Hermandad de la Esfinge. El Genio sideral tomó su magna balanza, colocó en uno de los platillos todas las obras de bien realizadas por los hombres de la Hermandad de la Esfinge y en el otro platillo todas aquellas obras que fueron erroneas y que hubieran causado daño a la humanidad. El primer platillo se vino hasta abajo. Y el centelleo de las estrellas fue modificado permanentemente.
|
Cesareo, insistemente había tratado de convencer individualmente a más ermitaños de la Hermandad de la Esfinge. Hizo que alguno más cayera en su trampa y lo siguiera, eso fue todo. La hermandad estrechó sus lazos y salió, de este enredo, fortalecida. |
El sol alumbra los días, dándole su calor. La noche entrega al día su frescura. Día y noche, trancurren lenta o rápidamente de acuerdo a la relatividad de los hombres. Para algunos hombres el día y la noche, juntos, tienen más de veinticuatro horas, para otros hombres tendrá menos de veinticuatro horas. Y así, día y noche, se convierte en semana, la semana en mes y el mes en año. Para algunos hombres un año pasado tiene la relatividad de una pesada roca que ha tenido que llevar en sus adoloridas espaldas, para otros hombres es sencillamente una piedra preciosa que ha tenido que pulir permanentemente y hoy brilla más. |
Iesus, espera pacientemente la ceremonia que lo consagrará como Sacerdote de la Orden de Melquísedek y será inmediatamente después de la ceremonia que lo convertirá en un hombre casado. Iesus, luego de llegar a Egipto y de unirse a la Hermandad del Nilo, conoció a una dama. Esta, una hermosa mujer joven de cabellos dorados y venida de lejanas tierras del norte, llegó a la antigua tierra de los faraones años antes que lo hiciera Iesus, su viaje estuvo rodeado de dramáticas circunstancias, posiblemente una saga que se escriba en el futuro la ponga a la cabeza de las Valquirias en terribles combates contra Loky y la caterva de sinuosos embaucadores que lidera. Esta dama, cuyas características internas sorprendía gratamente aún a los más altos iniciados, tomó el nombre de María en remplazo a su complicado nombre nórdico. Pasado el tiempo, ella se ha convertido en una de las más altas sacerdotizas del Templo. |
Desde un princípio, entre María e Iesus, existió una mutua simpatía. Una simpatía que ha ido creciendo con el trato humano en el tiempo. |
Iesus medita en su ermita. Está sumido hondamente en sus interiores. Todos sus sentidos, todas sus sensaciones, toda su voluntad está dirigida, a explorar sus interiores, allí adentro siempre existen zonas que uno no conoce. La mente humana es muy compleja, es tan grande como todo un universo y en cada visita uno puede encontrar cosas sorprendentes, cosas escondidas, cosas olvidadas... nada nuevo. Lo nuevo viene al hombre cuando conoce estas cosas. |
En la mente humana existen 49 regiones. Cada una de estas regiones es diferente, ninguna se parece a la otra. La región más tosca es la más accesible, sus demonios son los más obvios, y hay regiones tan sutiles donde sus demonios tienen el aspecto de luminosos ángeles. Un hombre ordinario tienes estas regiones repletas de monstruos y de crujires de dientes. Es vital y necesario, conocer estas regiones de la mente, eliminar a sus defectuosos habitantes y colocar allí ángeles de verdad. Hágase la luz en estas regiones oscuras, toda génesis habla de procesos sexuales. |
El Templo donde los hermitaños de la Hermandad de la Esfinge ofician sus trascendentales rituales está conectado íntimamente con el Sagrado Templo que existe, desde hace mucho tiempo, debajo de la Esfinge del Desierto, muy cerca de las tres pirámides. Aquél Templo, milenios atrás era un sólida construcción en el mundo de las tres dimensiones, visible y palpable. Los grandiosos trabajos realizados en su interior, el persistente magnetismo humano de la voluntad conciente, hicieron que todos sus materiales condensaran en dimensiones sutiles construcciones permanentes; cuando en tercera dimensión estas construcciones se convertirían en ruinas, allá en las dimensiones sutiles permanecerían para siempre. |
Las cientos de ermitas que rodean al Templo, albergan a hombres y mujeres venidos de todas partes del mundo. Sus características raciales son tan variadas como lo son sus lenguas y sus costumbres. Todos tienen una consigna: autorrealizarse íntimamente. Saben, ellos, que la vida entera es muy poca para lograr sus anhelos espirituales. Las sabias enseñanzas de los instructores está logrando grandes cambios dentro de cada discípulo, estos lo pueden notar en sí mismos. Saben ellos, que nada se da en la vida como obséquio, que lo que ellos consigan dentro de sí mismo lo habrán ganado con esfuerzo y perseverancia. Su lema: ¡Voluntad! |
Hasta las puertas del sagrado Templo, han llegado muchas personas sedientas de conocimientos y al no conseguir rápidamente lo que anhelaron, han renunciado y han tomado de vuelta el mismo camino que los llevó hasta allí. Y vano ha sido el intento de algunos hombres que quisieron comprar virtudes, iniciaciones y grados espirituales con dinero. |
Todo iniciado ha podido comprobar que su Templo, pese a la distancia de varios kilómetros que los separa de la Esfinge del Desierto, está conectada en lo sutil con el Templo que existe debajo de esta. O, que es lo mismo decir, que toda ceremonia sagrada realizada en el Templo de Heliópolis, se está haciéndo en los sagrados recintos de debajo de la Esfinge del Desierto. |
Aquí, en estas sagradas aulas de la humanidad, los rituales del pan y del vino son semanales y permanentes. Todo sagrado templo de verdad, utiliza de este ritual como una ceremonia de redención humana. Esta ceremonia es secreta. |
Desde que el hombre y la mujer salieron del Edén, necesitan de estos rituales del pan y del vino para retornar al Edén. Esta ceremonia evoca a una relación sexual sagrada. |
Allá también está el sagrada ceremonia del Bautismo. Está también es una evocación sexual. Todos las ceremonias que se realizan, pues existen varias, en el Templo de la Hermandad de la Esfinge son evocaciones de una sexualidad trascendente. |
—Estimado Maestro —preguntó Iesus en otra ocasión —, ¿sería posible que el hombre o la mujer por separado pudieran conseguir su autorrealización? |
—Es imposible, amado discípulo. Yo hice esa misma pregunta a mi madre divina una noche cualquiera. Me acerqué a ella con la mayor reverencia y como un infante hambriento me arrellené a sus pies para oír su respuesta. ¡Oh, que momentos más exquisitos! Ella me respondió que es imposible sin el sexo. Para esto tienen que juntarse hombre y mujer. Cuando tú le hagas la misma pregunta a tu madre interna, a Dios Madre, ella te responderá de la misma manera, de esto no tengo ninguna duda. Los dioses son hijos del sexo. |
"La sexualidad enseñada en este Templo te convertirá en dios. El hombre y la mujer, unidos por el amor, pueden convertirse en dioses, no existe otra manera. |
"Esto de la autorrealización íntima es muy exigente. Esto de desintegrar a los demonios de Seth que cargamos en nuestro interior, es capital. |
Por aquellas feraces tierras del Nilo, las palabras del Maestro, se distribuyen odorizándolo como un incienso de magna liturgia. Es el vapor fecundante de aquella semilla de amor enterrada durante milenios bajo esas tierras y hoy recibe un nuevo estímulo para germinar. |
¿Qué hay de misterioso para aquella persona que oyendo, compara sus propias vivencias, sus propios recuerdos de lejanos tiempos, de vidas antiguas y los actualiza en el presente? |
¿Qué hay de misterioso para aquella persona que recapitulará todas sus vidas dentro de poco? |
¿Qué de aquella persona que se convertirá en maestro de maestros? |
¿Qué de aquella persona que volverá a vivir, paso a paso, en toda su magnitud, sus maestrías, aquellas preciadas gemas ganadas y pulidas con sacrificio y persistente voluntad? |
—El hombre es un Templo —completa el maestro de Iesus—. Es un hombre de verdad si allí adentro del hombre se realizan las más grandes ceremonias de alta liturgia que conocemos. Este Templo, donde la hermandad oficia sus rituales, no es otra cosa que la evocación del hombre de verdad. El Templo es el hombre. Aquí, en su interior, ofician un hombre y una mujer. |
|
|
|
|
|