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EL TEMPLO
Los ríos inician su recorrido con una gota. No hay excepción, y esta gota, en los ríos importantes, tendrá que recorrer miles de kilómetros sobre su lecho hasta unirse al mar. La gota empieza a fluir suavemente en algún remoto paraje, generalmente muy lejos de los ojos humanos, en su curso se habrá detenido brevemente en hoyadas y en lagos, habrá apurado su paso a través de rápidos y saltado por varias cataratas. En este discurrir, la gota atravieza zonas cálidas y frías, no estan ajenos aquellos parajes arsillosos, pantanosos, arenosos, pedregosos y rocosos, sin duda que en el camino tampoco dejarán de estar presentes las profundas oquedades de los cañones, los serpenteantes meandros, la amplitud de los estuarios y la auspiciosa extensión horizontal de los deltas. |
A la gota, le habrá tocado aseverar, que en su entorno fluido la vida tiene una dinamicidad de lo más intensa. Aquí las plantas son un componente imprescindible, estas fotosintetizadoras y los seres unicelulares de las más variadas formas que guarda en su seno, desempeñan tan bien aquél papel que la naturaleza ha decidido asignarles desde el amanecer de la vida: constituir la base de la pirámide trófica. Los insectos, anfibios, saurios y peces, al igual que los mamíferos, también participan de esta competencia en la que todos resultan beneficiados. |
| Sólo lo vivo puede mantener la vida y la gota tiene vida. Es una criatura provista de inteligencia y voluntad y lo demuestra cabalmente. |
La gota es poderosa, tiene la fuerza necesaria, capaz, de erosionar y modelar el paisaje. Simplemente, para esto, toma prestados sedimentos y rocas con los que esculpe, tan bien como lo haría un inspirado artista, la superficie por donde fluye. |
La gota ha visto de cerca, con sus ojos perennes, el nacimiento de grandes civilizaciones humanas, lo mismo que ha visto el vertiginoso desarrollo y la muerte de estas mismas. La antigua Mesopotamia, esa región irrigada por dos venturosos ríos, es una de ellas. El fértil valle del Indo, y la civilización que acunó es otra de ellas. El Nilo y su fecundo delta, se añade a esta corta lista. En todas estas grandes civilizaciones del pasado, la gota debe estar ufana por esto porque contribuyó en gran medida con ello, existieron poderosas escuelas de regeneración humana.
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Una mano omnímoda sembró, en cada una de estas civilizaciones, aquella semilla que se nutrió y creció para dar frutos trascendentales. Aquella semilla que estimuló al animal con intelecto para convertirse en hombre y este a su vez pudo alcanzar el estado de superhombre y luego en ángel...
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La gota finalmente, satisfecha por su exitoso recorrido y serena por lo aprendido, se unirá al mar y nada podrá indicarle que no es el propio mar. Todo su cuerpo se difundirá en esa inmensidad infinita y ubicua. |
Han pasado dos años después que aquél terrible rayo estremeciera los cielos y la tierra en el momento del nacimiento del Cristo. Y hoy, en Heliópolis, Iesus y María, en una cámara del templo, se encuentran meditando profundamente. Aquella cámara es una cámara secreta y se encuentra enclavada debajo del templo, en el subsuelo. |
Para llegar hasta aquella cámara, es necesario usar de una puerta también secreta. Luego unas gradas de piedra llevan hasta un vestíbulo; estando en este punto, allá al frente, se abre un corredor con varias puertas; una de estas puertas es aquella que resguarda aquella cámara donde medita la sagrada pareja. En el dintel, en forma de arco, que da inicio a las cámaras existe una antigua inscripción cuneiforme. ¿Cuán vieja es esta inscripción? Es más vieja que cuatro mil años juntos y está labrada en la propia piedra; dice: "¡Deja afuera, muertos tus pensamientos terrenos, porque esta es la casa del rezo!" |
Este texto es muy antiguo y resalta en una construcción hecha mucho después. En todo el tiempo que tiene de labrado ese texto ¿cuantos ojos humanos la han visto y cuantos al leerla han vuelto a la cordura? ¿A aquella cordura que la vida necesita para alcanzar la cumbre de la trascendencia? |
Ninguna persona, que no haya sido iniciada y alcanzado el nivel para aquellos misterios mayores, podrá acceder a aquellas cámaras; no podrá ni siquiera por accidente. Velados cortinales hacen imposible llegar hasta esos abovedados espacios bajo tierra. Sólo un cuerpo, capáz de sutilizarse gracias a ciertas homonas especiales que genera la constante disciplina iniciática, podrá acceder a ellos. |
—Amados discípulos —susurraba un anciano sacerdote sentado enfrente a Iesus y María en una ocasión anterior—, esta cámara a la que acaban de ingresar, es la primera de las treinta y tres que tiene el templo en su ambiente más reservado. Por sus estrechos pasadizos muy pocos hombres y mujeres han transitado; de aquí se sale victorioso o no se sale nunca.
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"Estas treinta y tres cámaras, constituyen la tumba de lo que fueron y constituirá la cuna de lo que serán. |
"Estas treinta y tres cámaras, esculpidas en las entrañas de la tierra, corresponden a cada una de las vértebras humanas. Estos pequeños huesos, conforman aquella gloriosa columna que sostiene en lo alto a la cabeza humana. |
"El discípulo, en esta primera cámara, tiene la obligación de llenar de luz su primera vértebra. Todos los ejercicios, teóricos y prácticos, que se les entregue en esta cámara, estarán destinados a inundar de luz aquella vértebra que se encuentra en la base de la columna de pequeños huesos articulados que sirven de eje a la máquina humana. Esta luz, es aquella serpiente de luz interna que tienen que levantar hacía lo alto y hacía adentro. |
"Cuando hayan llenado de luz su primer cañón, es decir su primera vértebra, tendrán que seguir con la siguiente vértebra; y así sucesivamente. Todo esto tendrán que vivirlo, sentirlo y experimentarlo con todos vuestros sentidos y en toda la amplitud de vuestros interiores. |
"Al llegar, ustedes, a la última cámara, todos los cañones de vuestra columna vertebral estarán repletos de luz; sin duda que será así, entonces habrán levantado una serpiente. Las siete iglesias de vuestro cuerpo físico habrán sido restauradas y se habrán llenado de luz. Este trabajo es largo, conciensudo y en el que tendrán que utilizar de vuestra voluntad en toda su máxima expresión. Mucho de sus viejas vidas debe morir, y mucho de lo nuevo tiene que nacer. Este trabajo es enorme, terrible, y les repito, requiere perseverancia absoluta, de lo contrario es imposible lograr nada. |
"Luego de su primera serpiente levantada, tienen que levantar una segunda, una tercera, una cuarta y una quinta... Un trabajo verdaderamente grande, tenaz. |
"La primera serpiente, bien lo saben ustedes, es la del cuerpo físico. Muchos de los que llegan hasta estas cámaras ya tienen levantada esta serpiente. Algunos la levantaron en sus lugares de orígen o en las diferentes escuelas que el Colegio de Iniciados ha abierto en diferentes partes del mundo. Otras personas lo levantan aquí en nuestras cámaras que están en la parte superficial de este Templo. |
"Transitar por cada vértebra significa someterse a condiciones especiales, significa alcanzar virtudes y superar pruebas, tentaciones y peligros.
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Aquél sabio anciano, había callado por un momento. Un momento especial como el de aquella semilla que ha sido plantada y permanece bajo tierra germinando. El silencio y la oscuridad embargan a la semilla sembrada, es necesario que así sea; es el momento del caos y el princípio del génesis. A la oscuridad le precede el amanecer. |
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—En cada vértebra —prosigue la calmada voz del anciano maestro—, el discípulo es atacado por los tenebrosos. Estos combinan sus esfuerzos para hacerlo caer. Estos trabajan las 24 horas para tal fin y es necesario que el discípulo esté alerta y en defensa estas 24 horas. En esta batalla no hay treguas, o se vence o se fracasa. Aquellos tenebrosos de vuestra mente que os aconsejan a eyacular son los más peligrosos. Los más perversos os aconsejan a derramar el cáliz donde se encuentra el elixir de la vida. |
"Allá, dentro de nuestras gónadas, todo está lleno de vida, y a diferencia de las demás partes de nuestro cuerpo, estas pueden producir otra vida humana. Viajando por el interior de nuestrás gónadas, podremos aseverar que el semen es un compuesto de miles, de muy pequeños individuos, que ya poseen vida y están aurolados por una luz muy especial. En una eyaculación, matamos a estos pequeños individuos que ya poseen vida e inteligencia propias, es aterrador verlos morir sin una razón valedera. Es un crimen permitir este desperdicio, pues cuando son remplazados, los nuevos individuos poseen una luminosidad oscura, es aterrador contemplar sus sinuosas inteligencias. ¡En estos está el sueño, la enfermedad, el sufrimiento y el dolor! Estos pequeños individuos, sin el fuego del Espíritu Santo no podrían subir por nuestra médula espinal, por el contrario llenarán con su luz fatal otras vértebras que se encuentran por debajo de aquellas treinta y tres. Estas vértebras oscuras corresponden a una cola, a la cola de Seth; esta cola está llena de perversidad, es la cola de los demonios. Si estos pequeños individuos luminosos no son expulsados violentamente de nuestro interior, serán absorvidos por el propio cuerpo y la preciosa luminosidad que poseen será usada en el propio beneficio; voluntariamente esta preciosa energía puede ser llevada hacía el cerebro. Entonces se insemina el cerebro y por consiguiente se puede cerebrizar el semen. Esta energía, que es un fuego muy especial, puede servir para crear nuestros cuerpos internos. |
El anciano sabio calla una vez más. Esta vez su silencio es semejante al de una laboriosa ostra, quién en su inmenso escondite del mar y en la más absoluta reserva va untando y haciendo crecer una piedra preciosa. Cuando llega el momento de mostrar el fruto de su perseverancia, esta brilla como el sol: |
—En un lejano futuro, los hombres, podrán ver todo este proceso del semen en unas máquinas. ¡Podrán ver de cómo se llena cada vértebra con aquél fuego del Espíritu Santo! Podrán ver esto que nosotros estamos viendo y enseñando todos los días. Nuestra liberación está dentro de nuestros órganos creadores; no está en las teorías o en los dogmas que para muchos es agradable cultivarlas. Tenemos que ser prácticos; todo lo que se les enseñe aquí a ustedes, estimados discípulos, tienen que verlo, oírlo, olerlo, gustarlo, palparlo, nada tiene que permanecer como un concepto teórico o dogmático, ¡No! A Dios no se llega con teorías, se llega con la experimentación verdadera, en carne propia. A Dios se llega con el corazón. |
"Se le instruye al discípulo, que existen ángeles, y aquél tiene que verlos, sino serían inútiles nuestras enseñanzas. Debe ver a los tronos, lo mismo que se ve a aquellos elementales que animan a las plantas tanto como a los animales y al reino mineral; todo ello está lleno de vida. Para el discípulo será normal viajar a los confines del universo y conversar, cara a cara, con los diferentes regentes que gobiernan estrellas y grupos estelares. |
"Allá en la lejanía del tiempo el hombre era un dios, en una palabra, moraba en el Edén; entonces no eyaculaba. El hombre cometíó el error de eyacular, cometió el error de derramar el elixir de la inmortalidad y fue arrojado del Edén; así se lleno de ignorancia, pesadumbre y dolor. El Edén está dentro de nuestros órganos creadores; no está en nuestras cabezas, ni siquiera en nuestro corazón, debemos de reconquistarlo. |
"No fornicar es lo esencial. Cualquier hombre que eyacula, fornica. La castidad es propia de aquellos hombres y mujeres que han derrotado la fornicación, de aquellos hombres que han eliminado de dentro suyo a la lujuria luego de haberla estudiado en toda su profundidad. Muere la lujuria y nace la castidad; sin la muerte de la lujuria es imposible la castidad. ¡No derramar, jamás, nuestras aguas de vida! Esto es lo esencial. |
"¡Cuán difícil es conseguir la santidad! ¡Cuán serio es todo esto! |
"Necesitamos tener mente de niño para entrar en los misterios mayores. Necesitamos ser niños en la mente y en el corazón. Necesitamos ser perfectos como nuestro padre que está en los cielos. A los grandes misterios no se llega con intelectualismos vanos, a los misterios mayores se llega con corazón de niño. Sabemos de maestros totalmente analfabetos. |
Hoy Iesus y María están culminando el despertar de su segunda serpiente, la del cuerpo etérico. Han pasado por segunda vez las treinta y tres cámaras. En estas aulas subterráneas estudiaron y pusieron en practica terribles misterios y entonces también recibieron merecidamente poderes secretos. |
Unas horas más tarde, al anochecer, cuando la serpiente de luz del cuerpo etérico llega al entrecejo de Iesus se sucede un nuevo portento. Llueve intensamente allí en la dimensión del espíritu, y de entre la copiosa lluvia, los incesantes rayos, los deslumbrantes relámpagos, el intenso vendaval y la oscuridad reinante, surge el sol del padre. Auspiciada por esta luz, en lo alto hace su aparición una estrella con un ojo en el centro, derrama intensa luz y descendiendo, lentamente, se posa en la frente de Iesus. |
Un fuego consume unas viejas construcciones hasta reducirlas a cenizas y en su lugar coloca un edificio nuevo, una flamante iglesia. Esta iglesia, en la frente de Iesus brilla como el sol con toda aquella belleza de sustentador de vida.
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Tiembla la tierra, se convulcionan los mares, se mueven los aires intensamente. ¿Que cosa viva no se sentiría aterrada ante tanto esplendor? |
¡Ah! Los cielos del espíritu, maravillosamente iluminados por un sinnúmero de rutilantes chispas, sirven de omnímodo techo al templo y la fiesta que allí adentro se realiza. Sinfonías excelsas embargan de dicha universal esos cielos bienaventurados. |
El cuerpo etérico de Iesus resplandece de gloria. Las siete iglesias de ese cuerpo fueron restauradas y ahora brillan intensamente como singulares soles y tienen abiertas sus puertas. |
Este acontecimiento de enorme trascendencia mística trae consigo una ceremonia especial en el templo de Heliópolis. Asisten a este magno acontecimiento, aparte de los iniciados del eremitorio, algunos sabios llegados de lejanas tierras. Iesus se vistió con una túnica de lino blanco; y así, en medio del templo y en medio de la ceremonia los iniciados ponen sobre su cabeza un manto de inmaculada albura. |
¡Alegraos hombres y mujeres, el ungido avanza presuroso! ¡Vienen a vuestro encuentro y os traerá la medicina que curará todos vuestros males! ¡Ciegos, podreís ver! ¡Sordos, podreís oír! ¡Mudos, podreís hablar! ¡Mancos podreís usar nuevas manos! ¡Cojos, podreís andar nuevamente! ¡Mudaréis vuestra piel muerta por una sana! ¡Muertos, podreís vivir nuevamente! |
De esta manera, Iesus, recapituló completamente aquella iniciación de misterios mayores que en un tiempo muy antiguo había concluido; los dioses también cometen errores y así sucedió con Iesus: se cayó y hoy recuperaba su preciado cuerpo etérico. |
Allá, en su propia dimensión, el cuerpo etérico de Iesus fue crucificado y recibió cinco estigmas sangrantes. Realmente en cada iniciación el iniciado tiene que vivir el drama del calvario. Allá, cada vez, es acosado por sus defectos que gritan ¡Crucificadle! Sus monstruos internos lo venden por algunas monedas, lo juzgan, lo escupen, lo azotan. Luego los clavos desgarran sus pies y manos. Cada vez que concluye con levantar una serpiente sucede así. |
Bendita sea la mujer. Bendito sea el varón. |
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